Joselo y Josete

miércoles, noviembre 10, 2004

Capítulo #2: ¡Convoy!


Joselo : Vamos al Lave-Rap?

Josete : A las tres?

Joselo : No, ahora.

Josete : Vamos.

Joselo : No. Mejor contame de cuando participaste en Convoy.

Josete : Es una historia larga. Sue Mengers me llevó a almorzar al restaurante de moda, Ma Maison. Me sentó en un rincón muy especial del salón para que todos los integrantes del mundo del cine pudieran ver que yo no había muerto. Me contó que Sam Peckinpah quería contratarme para actuar junto a Kris Kristofferson en una película llamada Convoy, el nombre de la canción country-western más oída ese año. Recordé haber leído el guión cuando se lo dieron a Steve años antes...

Joselo : ¿Steve McQueen?

Josete : Sí. La cosa es que el guión me pareció detestable, y así se lo dije a Sue.

Joselo : ¿Qué te contestó?

Josete : Ya te lo conté. Ella me contestó: "Querida, tu matrimonio está a punto de naufragar, no tienes dinero; más vale que aceptes este trabajo antes de que sea demasiado tarde. Hace cinco años que no actúas, y tienes suerte de haber recibido este ofrecimiento". Palabras agradables, afectuosas y prácticas, una versión de lo que volvería a decirme cuando me opuse a actuar en Dinastía. La franqueza de Sue es tan legendaria como su insoportable sensatez, pero siempre se ha preocupado sobre todo por la seguridad financiera de sus clientes, y de mí en particular. Desde su punto de vista, su consejo era correcto: volver a trabajar, no importa en qué película fuera, con un director que me gustaba y al que respetaba, y el actor más sexy del momento. Kristofferson acababa de hacer suspirar y gemir a la platea femenina en la última versión de Nace una Estrella. Sue, que había sido mi amiga durante años, quería obligarme a volver a trabajar en mi propio beneficio; por duras que sonaran sus palabras, generalmente estaba en lo cierto.

Joselo : ¿Al final qué hiciste?

Josete : Volví a casa y le dije a Steve...

Joselo : ¿Steve McQueen?

Josete : Sí, ese. Le dije que me habían ofrecido ese papel y que casi seguro lo aceptaría. Estaba instalado en una silla, con una cerveza en la mano. Me miró y dijo: "En ese caso, nos divorciamos".

Joselo : Wow...

Josete : Sí. Por una vez, no lloré ni me puse histérica...

Joselo : Claro...

Josete : Le señalé que yo no podía darme el lujo de rechazar trabajo. Con nuestro matrimonio en problemas, debía aceptar ese papel, por malo que fuera, para volver a establecerme como actriz que aparece en la pantalla. Le dije que había firmado ese convenio prenupcial dos veces, de modo que si nos divorciábamos no recibiría ningún dinero de él y muy pronto estaria en la ruina. Steve...

Joselo : ¿McQueen?

Josete : Sí, Steve McQueen. Se ofreció a pagarme mucho dinero para que no volviera a actuar pero no sólo desconfié de ese ofrecimiento, sino que sabía además que una parte de mí se estaba muriendo por no trabajar. Como no veía la manera de ganar, pese a los recelos que sentía acerca del nuevo proyecto y también del futuro del matrimonio, partí para Nuevo México para empezar lo que sería una de las pesadillas de mi carrera.

Joselo : ¿Y Steve McQueen?

Josete : No sé. Me enfermaba tener que dejar a los chicos, y recuerdo haberles dicho: "El trabajo es parte de lo que yo soy. Algún día ustedes se enamorarán de una mujer, y parte de lo que tendrá ella de especial es que trabaja".

Joselo : ¿Eh?

Josete : Rogué que el lugar de filmación permitiera que las cosas salieran bien, rápido y de manera agradable, a pesar de un mal guión. Esa debió ser mi lección definitiva en "No se puede arreglar un mal guión aunque una sea tan viva", pero no lo fue.

Joselo : Bue... ¿Ese es un error de traducción o lo decís así posta?

Josete : Así.

Joselo : ...

Josete : Desde el principio, el lugar fue un despliegue de drogas, alcohol y locura, y yo por cierto participé en él en forma maníaca...

Joselo : ...

Josete : en forma maníaca...

Joselo : ...

Josete : ...

Joselo : ¿Y?

Josete : El elenco y el equipo de filmación se dividía entre los que consumían cocaína y bebían tequila (o champán, en el caso de Sam) por un lado, y marihuana y cerveza por el otro.

Joselo : ¿¿¿Por el orto???

Josete : Por el otro. Yo pertenecía al primer grupo, y supongo que creía ser una mujer terriblemente excitante para los hombres. Me había cortado el pelo bien corto, el gesto estereotípico de una mujer que quiere con desesperación cambiar su vida. Por desgracia, mi elección de un corte de pelo, tintura y permanente se fue volviendo menos atractiva con cada mes que pasé bajo el sol abrasador del desierto del Oeste...

Joselo : Bueeeenaa...

Josete : Sí. Por la índole de este western épico que incluía doscientos enormes camiones como una enorme partida de dinosaurios...

Joselo : ¿¿¿Un western con dinosaurios??? ¡¡¡Já, malísimo!!!

Josete : No, boludo, como una enorme partida de dinosaurios. Te decía, nunca había menos de cien personas entre los del equipo, cantantes country con aspiraciones y las habituales admiradoras de estrellas, reunidos dondequiera estuviéramos filmando. Y por lo general, lo que hacíamos todos era esperar que Sam emergiera de su casa rodante con una versión nueva e incoherente de las páginas que deberían filmarse ese día. Yo consumía una pequeña cantidad de cocaína y me engañaba diciéndome que estaba en control de mi actuación, pero había una especie de histeria en ese lugar que alimentaba mi fantasía escapista. Bebíamos, nos peleábamos, nos drogábamos, enloquecíamos y andábamos a los golpes.

Joselo : A veces juzgamos a las películas por su contenido y si supiéramos de su proceso de filmación seríamos
grandes fans.

Josete: No. Una vez, cuando yo menos me lo esperaba, Steve McQueen vino al lugar de filmación...

Joselo : ...

Josete : Algo que no debió resultarle nada fácil...

Joselo : ...

Josete : Yo fuí a Albuquerque...

Joselo : ...

Josete : A recibir su vuelo... ¿Te pasa algo?

Joselo : ¿A mí? No...

Josete : ...

Joselo : No...

Josete : Bueno... Cuando la puerta se abrió y acercaron la escalerilla, ví un chiquillo que salía con Steve. La emoción me embargó. No sabía que traería a Josh, y en ese momento volví a enamorarme de Steve.

Joselo : Steve McQueen.

Josete : Sí. Tuvimos una interrupción de un mes en la filmación de esa pesadilla, mientras Kristofferson cumplía con una presentación previa. Me sentía encantada de estar de nuevo en casa, con Steve McQueen y los chicos. Rogaba al cielo que la película, ya pasada de fecha y de presupuesto, no se terminara, para no tener que volver nunca a Nueva México. Por desgracia, la filmación no se canceló, y tuve que volver para un último mes horrible.

Josete: Ah... Al final volviste a tu casa...

Joselo: Sí, al final volví... Pero después tuve que volver...

Joselo : ¿Volver adónde? ¿A Nueva México o a tu casa?

Josete: Sí... A menudo me he preguntado si valía la pena hacer esa película en el contexto general de mi vida; por cierto, fue la gota que rebalsó el vaso en el derrumbe de nuestro matrimonio. Pero al menos, yo tenía algún dinero cuando llegó el fin.

Joselo : ¿Y las críticas?

Josete : Las críticas que recibió la película fueron lapidarias. Cuando Josh y mi madre fueron a la función de la Asociación de Directores para ver Convoy quedaron sin habla. Josh inventó una espantosa canción country, un tipo de música que siempre había detestado: "Mi madre hizo una película llamada convoy/ una porquería/ Ella estaba espantosa/ La película era espantosa/ Una porquería".

Joselo : ¿Josh inventó eso?

Josete: Creo que sí. ¿Vamos al Lave-Rap?

Joselo : Vamos

Josete: ¿Cuánto cuesta un kilo de bola de lomo?

Joselo: Dos con ochenta.

Josete: ¿Coma dos?

Joselo: ¡Barra uno, Sambuesa! ¡¡¡Jajajaja!!!

Josete: ¡¡¡Jajajaja!!!

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